Cuando atravesamos un proceso de salud, no solo el cuerpo está involucrado. La forma en la que pensamos, lo que nos decimos y lo que repetimos a diario influye profundamente en cómo vivimos ese proceso y en cómo responde nuestro organismo . No se trata de negar lo que ocurre ni de forzar pensamientos positivos, sino de crear un entorno mental que apoye la calma, reduzca el estrés y favorezca el bienestar . La conexión mente–cuerpo está respaldada por la ciencia Hoy sabemos que el cerebro, el sistema nervioso, el sistema hormonal y el sistema inmunológico se comunican constantemente . Estudios en psiconeuroinmunología muestran que: El estrés crónico eleva el cortisol El exceso de cortisol favorece inflamación y fatiga Los pensamientos repetitivos de miedo o desesperanza activan respuestas de alerta en el cuerpo Por el contrario, estados mentales más tranquilos y enfocados en la recuperación ayudan a regular estas respuestas . Aquí entran conceptos bien estudiado...